Se puede decir que los libros de la
autora Han Kang han logrado una mayor visibilidad desde que fue galardonada con
el Premio Nobel de Literatura del año pasado (2024), no se puede decir que sea
una mala escritora y que sea este el motivo de que no haya sido tan conocida
antes del premio, sin embargo, si se puede decir que muchos libros se estrellan
con los limites territoriales y que algunas editoriales no ven la necesidad de
extenderlo más allá del país de origen del autor.
En este sentido, debo dar mi más sincero
agradecimiento al Nobel que permitió que esta autora llegara a mis manos, hasta
el momento he leído “La vegetariana”, “Imposible decir adiós” y “actos humanos”
de los dos primeros quizá escriba en otra ocasión porque hoy siento una
necesidad acuciante de escribir en torno a actos humanos.
Se que no me conocen mucho y más si
tenemos en cuenta que esta será mi primera publicación, pero en lo personal me
encantan los libros de la Segunda Guerra Mundial, más allá del amarillismo y
del morbo que puedan creer que me da leer esta temática, en realidad lo hago (y
me encanta) por una sencilla cuestión, ESPERANZA, leer libros de la Segunda Guerra
Mundial hace que no deje de creer en el ser humano, en la tenacidad y valentía de
algunas personas, en el valor de salvar una vida, en los actos bonitos y únicos
que impulsaron a muchas personas en este periodo de tiempo a incluso ponerse en
peligro a sí mismos simplemente porque esto era lo correcto.
Ahora bien, actos humanos en lo personal
considero que es todo lo contrario, es una historia que no te muestra nada positivo
del ser humano, si bien hay algunos fragmentos de altruismo, actos humanos en
realidad te demuestra como su nombre lo indica los actos a los que son capaces
de llegar las personas en su más infinita maldad.
La historia gira en torno a la masacre
ocurrida en Gwangju en 1980 cuando el gobierno ordeno sofocar una sublevación
de la población, esta escrita en 7 capítulos por medio de los cuales podemos
adentrarnos en este periodo de tiempo por medio de 7 personas diferentes y su
visión particular, al final, la autora nos da un breve epilogo donde nos cuenta
que sucesos la llevaron a conocer y escribir esta novela.
Y si les puedo ser sincera no es un
libro bonito, es un libro cruel, frio, horrible si se me permite decirlo, pero
así en la vida, y por desgracia, la historia que conocemos entre sus páginas sucedió,
por ende, agradezco a la autora que no se haya tomado la molestia de mitigar sus
páginas y el daño hecho, por decirlo de cierta forma, gracias por no endulzar actos
tan horribles y aberrantes.
Desde lo más profundo de mi ser,
considero que historias como las que encontramos en “actos humanos” deben
contarse tal cual lo hace Han Kang, con toda la dureza y con todo lo horrible
que fue, porque si endulzamos la historia estamos cometiendo un error, estamos faltándole
el respeto a las víctimas y estamos perdonando, mitigando, incluso honrando los
actos de barbarie.
Sí, no es un libro para cualquiera, no
es libro para espíritus débiles, pero también es un libro que resuma verdad,
que pide en cada una de sus páginas, ver, pero ver de verdad, ser conscientes
de los actos que se han cometido en el mundo, recordar a las víctimas, darles
por fin la voz que en ese momento no tuvieron, que en ese momento perdieron.
Para mí, Han Kang en este libro logra justamente
eso, dar voz a los muertos, permitir que en el otro lado del mundo (en mi caso
Colombia), podamos conocer la historia, sentirnos cercanos, sufrir con lo que sucedió,
abrirnos los ojos y permitirnos ser parte de algo mucho más grande que
nosotros.
Espero que independientemente del país
que sean, las palabras de Han Kang les lleguen, resuenen, les permitan conocer la
historia de otras partes del mundo sentirse cercanos y parte de un todo, que la
injusticia no les sea indiferente, que no cierren los ojos antes actos de
maldad y crueldad, que al menos en sus mentes, las victimas de la masacre de
Gwangju sigan presentes y que no se olvide.
Por: Lizeth Corredor
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